Físico para el colocador

El colocador es el eje central en un equipo de voleibol. Es el responsable de tocar siempre el balón en segundo lugar y su función es la de dar el pase final al rematador. Así pues, el decide quien y como ataca, siendo el director del ataque del equipo.


En general, esta posición es la que siempre lleva un quebradero de cabeza a cualquier entrenador, puesto que no es fácil saber cuales son las cualidades adecuadas de un jugador para esta posición. Algunos quieren un jugador alto, otros prefieren que sea astuto, etc. En este artículo, más que definir que debe tener un jugador para ser un buen colocador y como mejorar su técnica, me centraré en explicar como debería entrenarse físicamente un colocador.

Físico general

A pesar de que la posición del colocador es un poco diferente, sigue teniendo que realizar las mismas funciones que los demás, siendo estas defender, bloquear e incluso rematar si la situación lo requiere. Así pues, a pesar del entrenamiento concreto que requiere, también deberá trabajar el mismo físico que cualquier otro jugador de voleibol.

El voleibol es un deporte muy completo donde se trabaja con la mayor parte del cuerpo, des de la parte más inferior en los pies, hasta los hombros. 

Parte baja del cuerpo

Por un lado, se requiere una velocidad y reflejos altos para poder llegar a balones rápidos. Los movimientos rápidos se inician siempre en los tobillos. De hecho, la posición recomendada para recibir es con las talones de los pies levantados, lo que ayuda a la velocidad de reacción. Esta posición se mantiene gracias a los tobillos, por lo que es muy importante trabajarlos para tenerlos fuertes y flexibles. Esto también puede ayudar a evitar lesiones en caídas o en cambios de dirección bruscos. Una forma de entrenar los tobillos puede ser con el clásico skipping, o también caminando y andando de puntillas. 

Músculos de las piernas

Subiendo un poco más arriba, en los músculos de las piernas, no encontramos con las pantorrillas, los isquiotibiales y especialmente los cuadríceps. Estos músculos son los que te permiten dar mayor impulso en el salto, facilitando acciones como el bloqueo o el remate. Un ejercicio clásico que puede ayudar a mejorar estos músculos son las sentadillas.

Conjuntamente con los cuadríceps, también son importantísimos los glúteos y las caderas. Estos permiten al jugador bajar el cuerpo hasta una posición estable en el momento de recibir un balón.

Músculos de la parte superior del cuerpo

La parte superior del cuerpo, será la encargada mayoritariamente de las acciones que se realizan en el aire, especialmente en el remate. A pesar de que los músculos de tus brazos como los bíceps y los tríceps son los que mueven los brazos en el remate, estos no son las más importantes. Cabe pensar que no estamos levantando peso en un remate, y que la potencia de este depende de la velocidad del impacto. 

Es cierto que unos brazos fuertes nos pueden ayudar a dar un impacto más rápido, pero sin duda, el efecto más beneficioso es apoyarse de todo el cuerpo, poniéndolo hacia delante en el momento del impacto. Así pues, son importantes los músculos del pecho (pectorales) y sobretodo los hombros. Los hombros son muy importantes, puesto que no solo son los que permiten marcar la dirección del remate, sino que son el foco de lesiones mas grande de los jugadores de voleibol, por lo que es muy importante trabajarlos periódicamente.

Físico específico para el toque de dedos

Hasta ahora se ha comentado las partes esenciales que tiene que entrenar cualquier jugador de voleibol independientemente de su posición. A partir de aquí, nos centraremos en el físico que debe entrenar un colocador para sus acciones específicas. Para ello tenemos que entender el toque de dedos del voleibol.

El toque de dedos es el que permite la máxima precisión, por lo que es usado por lo colocadores para dar los pases, aunque todo jugador puede usar el toque de dedos, puesto que también se utiliza para recibir.

A diferencia de lo que puede parecer, el toque de dedos no se basa solo en fuerza de brazos, sino que implica todo el cuerpo. Es parecido a un tiro libre de baloncesto, donde son muy importantes el impulso inicial que se da con las rodillas. Del mismo modo, en la colocación de dedos, especialmente si se hace en suspensión, se debe hacer fuerza con muchas partes del cuerpo, como son los abdominales, los pectorales y los hombros. Estos nos darán un primer impulso que se seguirá de una extensión de los brazos y finalmente seguido por el movimiento final de muñecas. Una buena colocación se basa en un movimiento corporal global que fluye hasta los brazos. Por eso es importante una buena condición física general.

Aun así, sin duda la parte que más fuerza puede dar al balón y por lo tanto permitirá al colocador llegar más lejos con sus pases serán sus brazos. Tener unos buenos bíceps y tríceps ayuda, pero sin duda la parte que más fuerza nos da en la extensión de de la colocación son los antebrazos. Una forma de comprobarlo y de entrenarlo al mismo tiempo, es el típico ejercicio de hacer colocaciones seguidas contra una pared. Con el tiempo vas a notar que la parte más castigada van a ser los antebrazos, o por extensión los hombros si el toque de dedos lo haces muy arriba.

Muchos colocadores principiantes les falta fuerza para llegar a colocar balones lejanos, especialmente a colocar al punta (a mi me pasaba 😝), y querer que hagan fuerza con todo su cuerpo al inicio es un poco complicado. Por lo que hacerles entrenar antebrazos y hombros es la forma más rápida para empezar.

Aparte de la colocación en pared de forma repetida, otros métodos con los que puedes entrenar incluso en casa son las flexiones de muñeca con pesas, o el uso de hand grips. Te dejo esta página donde puedes encontrar productos y consejos que te pueden ayudar a entrenar estos músculos de los que hemos hablado.

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